La selección argentina siempre se ha destacado por contar con grandes goleadores. Desde la época de Guillermo Stábile, máximo anotador en la primera edición de la Copa Mundial de la FIFA en 1930, pasando por la gloriosa campaña de Mario Kempes en 1978 y los mismísimos Gabriel Batistuta y Hernán Crespo entre 1994 y 2006, la Albiceleste ha contado con diversos depredadores del área en la máxima cita mundialista.
Sin embargo, desde que Bati colgara las botas y Valdanito se alejara del equipo nacional, los argentinos han carecido de un goleador acorde a su historia. Varios se han probado la camiseta número 9, pero ninguno ha hecho olvidar los 91 goles que aportaron Batistuta, máximo artillero gaucho en la Copa Mundial de la FIFA, y Crespo, mejor anotador en la historia de la eliminatoria sudamericana.
Los números son elocuentes: Argentina marcó apenas 23 goles en la competición preliminar, su peor registro en el actual sistema de competencia. Sólo llegó esa marca en su campaña rumbo a Francia 1998, aunque en aquella oportunidad fue la segunda delantera más efectiva. Esta vez, no sólo resultó la quinta, sino que sus máximos goleadores fueron Sergio Agüero y Juan Román Riquelme… ¡con cuatro festejos cada uno!